miércoles 18 de noviembre de 2009

Noticias

Hay historias que son increíbles. Por ejemplo.
Dos amigos –jóvenes, 21 y 22- se juntan a tomar mate. Uno saca un porrín y le ofrece al otro.
El menor de los amigos se negó y en consecuencia fue atacado con violencia. Tras mantener fuertes discusiones Antunes se hizo de un cuchillo de cocina y le asestó varios cortes en el rostro de su oponente, quien cayó herido al suelo, para luego darse a la fuga. La víctima tras permanecer tendida en el suelo fue auxiliada y trasladada al Hospital Local donde tras ser revisado por el médico policial constataron que sólo sufrió heridas leves.

Vi fumetas tristes, paranoicos, asustados, pero nunca uno de ese tipo.

Además: en Mar del Plata entraron dos tipos a robar en un astillero. Llegó la policía y entonces "el asaltante recibió un disparo en el rostro que, por increíble que parezca, le ingresó por una mejilla y le salió por la otra, sin dañarle los dientes o las encías".

Pobre! No va a poder hacer ruido de tapita con el cachete. Ahora bien ¿qué clase de cara tenía el tipo para que no se le lastime un puto diente?

Mirá vos Fabiana Ríos!

¿Vieron la gobernadora de Tierra del Fuego? Se re calentó con un periodista. Sin dudas esto tiene más sal y pimienta que la pelea con Clarín. El testimonio del periodista - Gabriel Nieto- lo saqué de acá. Fíjense:

"Nosotros viajamos en una combi alrededor de 15 periodistas que fuimos a Río Grande para asistir a una capacitación del Fondo Mundial de Medio Ambiente, generado por la secretaría de Medio Ambiente de la provincia", contó Nieto en Radio Nacional.

"Cuando estábamos volviendo nos informan del corte, y efectivamente cuando llegamos estaba cortado. Aprovechamos para bajarnos, y algunos periodistas justamente se dedicaron a cubrir la noticia".

"Bajamos, tomamos contacto con los médicos y enfermeros. Y uno de los profesionales me comenta que había llegado una ambulancia Patrol que data de 1995, y a la actualidad no solo no tiene la RTO hecha, ni papeles, o patente, sino que tampoco cuenta con los elementos necesarios para circular. Por lo cual mal podría la comuna de Tolhuin acudir a una emergencia con este vehículo", sostuvo.

"Ante esto a mi se me ocurre hacer una llamada telefónica, ya que la ministra no se encontraba en la provincia, para hablar con la gobernadora Ríos. Porque la ambulancia no es solo para Tolhuin sino para todos los que transitamos por la ruta, porque ante cualquier eventualidad ellos son quienes cubren esto".

"A Fabiana la conozco desde antes que era legisladora. No soy amigo, pero tenemos un buen trato, incluso fuera del protocolo. Empezó de repente a decirme un montón de cosas. Y cuando empezó a alzar el tono de voz, atiné a prender el manos libres para que todos los periodistas en la combi pudieran escuchar, porque si se los transmitía después no me iban a creer".

"Me dijo textualmente si yo creía que ellos no estaban trabajando en el tema, si creía que sus funcionarios se estaban rascando las pelotas. Y yo no decía esto, sino que le informaba que la ambulancia no tenía papeles y que estaba semi fundida. Y me dijo quien mierda era yo para decirle cómo tenía que gobernar. Yo no le falté el respeto, sino que lo único que atiné a decirle es “¿vos sos la gobernadora? Tomátelas”. Y corté la comunicación", relató.

viernes 13 de noviembre de 2009

Sencillamente

El Diario de Entre Ríos tiene una sección que se llama la foto del día. Felicitaciones al que decidió subir esta:

El pelo de una chica por la calle.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Verdulero simpático

Flashes

Me puse de nick "rezale a san la mierda".
Y mi viejo me llamó al celu para festejármelo. Es groso el chabón.

Dejá pasar a la señora, le dijeron al nene.
La señora era yo. Llegué a casa con ganas de llorar. "Señora". ¡Y vos sos un flor de forro!

Fui a fumarme un pucho afuera.
Me dejé un paquete con 19 cigarrillos olvidado en la escalera. Pelotudísima.

Fíjense cómo terminó una pelea en el tren en hora pico: "Si no sabés viajar en tren, no viajés!", le dijo un tipo a otro. Sabiduría treneril (¿?) que le dicen, vio.

lunes 9 de noviembre de 2009

Y...



¿Con ese apellido se puede ser otra cosa que personalista?

http://diariocronica.com.ar/noticia.php?idnota=152510

Pan con pan...




http://www.elancasti.com.ar/nota.php?id=49632

jueves 5 de noviembre de 2009

¿Se acuerdan de la gripe A?

Era insoportable. Todo el mundo tenía la cabeza comida con la gripe A. En esos días me bardearon en el tren. Yo iba sentada, re percha, dormida, y me desperté por las ganas de estornudar. Lo hice instintivamente, depositando todo en la mano. Y unas conchudas que estaban paradas por ahí cerca empezaron:
-¡Qué bárbaro! ¡Todo el día están diciendo en la tele! Pero la gente es así, no le importa nada…
En el laburo era aún más insoportable: hice la prueba varias veces. Yo ponía un CD y medía la duración de las conversaciones sobre la gripe. Por lo general las charlas duraban lo mismo que el CD o más, y lo inexplicable era que eso se repetía cada día. Todos eran míster limpieza. Todos eran siempre limpios y acusaban a los demás de sucios.
Y ahora que ya pasó el pánico…. Comprobado. No hay una sola mina que salga de mear y se lave las manos.
Después hablan de los tipos. Chanchas.

jueves 29 de octubre de 2009

*

animal herido
quería
un abrazo

Ay

Por tercera vez le dije "nos vemos" a la ciega. Cuando eso le pasa a los demás no me parece tan choto.

lunes 26 de octubre de 2009

Momentos como este

La vida es bastante mucho una poronga. Más allá de los niños pobres, digo. Estás ahí, re tranquilo por sentarte a disfrutar del paisaje y viene algo y se te clava en el orto. Y listo.

Miseria...

...esta que me hace tener una pestaña abierta en gmail, a ver si me respondió. La vida, casi denigrante. Cierro la pestaña y mierda, vuelvo a abrir gmail, y la recontra re mierda, no hay un putísimo mail que me reconforte algo. Así que me voy a clavar uno o dos puchos para digerir el malestar. Esta es la decadencia por medio de la cual uno se hace fumador. Y tarado.

martes 20 de octubre de 2009

Hoy

quiero arreglar todo lo que hice mal
todo lo que escondí hasta de mí


Todo el día en mi cabeza.

Reacción

“La adicción a otra persona, una patología en crecimiento”, fue la nota que presentó el diario El Día. En el sitio te explican de qué se trata y te dejan tranquilo porque hay salvación: con un tratamiento se puede “volver a tener interés en uno mismo, y responsabilizarse de la propia vida”.
Bien, fíjense el comentario que dejó un señor:

¡0tro invento de los sicòlogos¡ ¡Por favor¡ ¡Què estupidez¡ ¡Todos somos adictos a alguien¡ A una novia, a un amante, a un amigo, a un hijo¡ La verdad no sè que quieren inventar. Por ejemplo mi vecina es adicta a su gato. 0tro vecino es adicto a la quiniela. 0tro vecino es adicto a no pagar las cuentas. Mi mujer es adicta a la Virgen de Lujàn. Yo soy adicto a laburar poco. Tengo un amigo con guita que es adicto a gastarse la guita que tiene. A ver....todo el mundo al sicològo.... Ah¡¡¡ y mi nieto es adicto al abuelo... ò sea yo.....

La gente se descarga, che.

Se encontró

Este las está pasando más oscuras que mi pobre angelito. Salvo que él mismo haya matado a toda su familia.

Rayos y centellas (con budín de pan)

Es admirable mi capacidad para quemarme la cabeza con huevadas. Y poco después puedo estar mirando un malvón tranquilita como si no pasara nada. Pero no creo que tal cosa sea ciclotimia.

viernes 9 de octubre de 2009

(Suspiro)

¿Pero para vos tiene algo tu cumpleaños?, me preguntó mi chico.
No, le dije. Pero hace unos años siento que celebramos que nací. Es la vejez, me sonreí. Eso fue anoche.
Hoy es mi cumpleaños. Resumen de noticias:
Me desperté, dejé pasar algo de tiempo, traté de pedirle mate en la cama a ver si se acordaba de que era mi cumpleaños y finalmente le pregunté la hora. Siete menos diez, contestó. ¿De qué día?, contraataqué. Uy, feliz cumpleaños, me dijo.
Y el primer mensaje de texto que me llegó fue de… cha cha cha chan! De la empresa de mierda que me propone cambiar mi celular. ¿Sabrán que no tiene colores en su pantalla partida? ¿Sabrán que no tiene vibrador? Tendría que haberle contestado: “Señor Claro, hoy es mi cumpleaños por qué mejor no me regala el telefonito?”
Pero bueno después me llamó mi viejo y me dijo feliz cumpleaños princesa.
Y estoy feliz, efectivamente.

martes 6 de octubre de 2009

Serás lo que debas ser

Me gusta como caminás, me dijo el viejo cuando fui a saludarlo. Yo por un segundo me creí un ser femenino. Hasta que el viejo completó: Parece que me vas a boxear.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Bajo tu influencia

El otro día llegaba a casa fumando y un viejo me cagó a pedos.
-Hace mal el cigarrillo!- dijo con bronca, cuando yo estaba a unos tres metros.
Lo malo es que el viejo choto puto ese me dejó con culpa.

Soy yo

-Tomamos mate?
-Sííi- Festejo yo.
Entonces caigo en lo que él realmente quiso decir: Hacete cargo de hacer el mate.
Pongo el agua en la pava. Abro el gas. Prendo la hornalla.
Mientras se calienta el agua, lavo el mate -con amor. Lavo la bombilla. Me cuelgo a lavar algunas cosas que quedaron. Guardo el paquete de cereal, busco la yerba. Pongo en la heladera un purecica abierto. Paso una rejilla por la mesada. Guardo unas asaderas en el horno. Barro ese pedacito de cocina que siempre queda lleno de migas. Empiezo a escuchar la pava sonando, ya estoy pasando el agua al termo. Agarro el mate para cargarlo.
No encuentro la bombilla.
Viene P -solicitante de mate- y me empieza a preguntar cosas. Converso con él pero cada siete u ocho segundos le digo "No sé qué hice con la bombilla", una y otra vez, hasta que se va. Bueno, no importa. Tengo otra bombilla guardada.
Y cuando voy a cebar el primer mate escucho un ruidito.
La pichijuela que esto escribe

por alguna razón

pusolabombillaadentrodeltermo

eso sí, con el agua caliente que la rodeó quedó re limpita.
Ahora, cómo carajo fue que llegué a poner ahí la bombilla...

lunes 28 de septiembre de 2009

Otro pozo

El ascensor tiene espejo. Nunca me miro si hay otra persona. Pero en un relevamiento de los últimos días detecté que los tipos no tienen drama. Se arreglan la ropa, el pelito. Mis pudores me delatan, estoy fuera de época. Un día de estos me hago un fotolog.

Socializate con Chiche

Hace como un mes estaba llegando al laburo y me compré la THC: no tenía mucha plata encima, pero no pude seguir de largo cuando vi a Chiche en la tapa. Salí del laburo para ojearla mientras fumaba uno de los caretas. Pero una bocha de policías ni me dejó sentarme en la escalera donde me quedo siempre. Así que terminé el pucho rápido, entré de vuelta a la oficina y le presté la revista a un compañero que me la había mangueado. Cuando estaba huyendo, en el ascensor, un pibe me dice “qué buena revista”, y le sonrío y hay un clima re buena onda. A los pocos días me encuentro con mi vieja que no sé qué me dice de Chiche. Y medio se me escapa, medio que se la digo: Es un groso ¿viste que salió en la THC?
¿Qué?
Y le empiezo a explicar qué quiere decir THC, le cuento que es una revista, cómo son las notas y esto y lo otro. Y supongo que mi vieja no sabrá qué mierda será el THC pero que la hija está perdida en una nube de humo… esa la tiene re clara.

Flasheada

Estoy segura de que ciertos ringtones son como música para aerobics. Siempre pienso que la próxima vez que escuche uno así quizás me anime a saltar sobre un step imaginario, nada más que para ver la cara del que eligió esa musiquita, a ver si me cala la onda.

Buen día

Pocas cosas mejores que despertarse garchando. Sobre todo si es lunes.

miércoles 23 de septiembre de 2009

En negativo

Hoy te trajiste más comida. Vas a quedar hecha un palo vestido. No, pero ella come un montón eh!
Y yo los miro a todos mientras sostengo mi tuper –o como mierda se escriba- y parezco un osito.
Cuando el tema de la flacura viene de desconocidos me agarra un ataque de pelotudez en el que sonrío y digo, ah, pero soy de buen comer. Como si tuviera que rendir cuentas de que no estoy enferma. Y mientras pasan los segundos me siento más y más hipócrita, y nunca pero nunca mando a nadie a la mierda.

También odio estar ocho horas esperando el ascensor en planta baja para que el boludo que sube al lado mío se baje en el piso 1. Y suba otro en el piso 2 que se baje en el 3. Y así sucesivamente.

Me revienta andar ordenando toda mi casa para darme cuenta de que no me quedó un segundo libre. Y odio el que siempre me pase lo mismo.

Me molesta no cambiar mis modos y maneras.

Me enferma enfermarme por idioteces evitables.

Me jode esa marca que me quedó en la espalda y que sigo tocando como para no olvidarme de que la tengo.

Odio no tener un mp3 desde hace meses.

Ando medio chota, sí sí sí.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Un crimen feo feo

No tengo tele. No sé si este tema estuvo saliendo en los noticieros. Pero apuesto a que alguno de ustedes no lo sepa.
María y Pablo eran santiagueños. Se habían conocido a fines de 2006. A la familia de ella no le cabió el chabón. Dicen que por soberbio. Pero la pareja siguió adelante y se casaron al año siguiente.
En octubre de 2007 viajaron a un congreso en Tucumán. Se hospedaron en el quinto piso del Catalinas Park. Cuando ella se durmió, Pablo la estranguló.
Después le sacó los ojos.
Después, los puso sobre la cama.
Después, lo descubrieron los empleados del hotel arrastrando el cuerpo de María por las escaleras. Lo había cortado en varias partes. Era un baño de sangre.
Acá en Taringa hay un relato.
En estos días se está haciendo el juicio oral. Parece que Pablo se está haciendo un poquito más el loco. Vean lo que publicó el diario El Liberal:

Preguntas con respuestas absurdas
- ¿Qué edad tiene usted?
- Tengo 26 años, clase 1983, pero 69 reales de verdad. Soy dueño del Inca, Instituto Nacional de Capacitación Aeroportuaria y Aeronáutica. Tengo un aeropuerto en Córdoba, y un hotel, además de una sucursal de Etchart Privado en San Juan.
- ¿Quiénes son sus padres?
- Michael Owen Johnson y mi mamá, María del Carmen Escarlata Lara Jolie Costner Schwarzenegger de Michael Owen Johnson.
- ¿Usted conoce a María Marta Arias?
- No.
- ¿Y a Pablo Amín?
- No.
- Y usted… ¿cómo se llama?
- Teniente coronel Mohamah Kadafi Sahara Lalifa Amin Botruis Kairut Juan Manuel Omar Víctor Hugo Zelaya Alex Day.


Durante las audiencias también estuvo pateando policías que lo trasladaban y escupiendo funcionarios. Uno de los que recibió un garzo fue el secretario del juzgado, que no pudo reprimir decirle “Ojito conmigo”.
Pablo Amín contestó:
"¿Ojito? Te los voy a sacar yo".

martes 15 de septiembre de 2009

Tengo

MIEDO

miércoles 9 de septiembre de 2009

Decisiones

Caminé feliz hacia ese asiento vacío. Volaba de alegría mientras el tren arrancaba. Y cuando me senté vi el vómito cerca de mis pies. Tomé aire y comprobé que esa cosa no tenía olor. Entonces me quedé ahí como si no pasara nada.
Qué pichi.

lunes 7 de septiembre de 2009

Veo - Veo

-A dos pesitos la revista Genios… que esta semana los chicos tienen que estudiar Sarmiento…
Estábamos esperando y el tren no salía más. Así que me puse en maestra ciruela con T, mi sobrino de 9.
-¿Ya vieron a Sarmiento?
-No.
Después de resoplar y ver que no había otra conversación me preguntó:
-¿Quién es?
-Era. Era un presidente.
-¿Y qué hizo?
-Ehh… escuelas para que pudieran ir todos. Pero estaba medio chapa.
-¿Por qué?
-Porque no le gustaba cómo se vivía acá. Quería que no hubiera indios, ni gauchos.
Para sintetizar, le dije: Les tenía asco a los gauchos.
Y el pendejo me soltó:
-Los gauchos también me tienen asco a mí.
-¡Ja ja ja! ¿por qué pensás eso?
-¿No viste como están siempre?
No es porque sea mi sobrino, pero eso de ¿no viste cómo están siempre? me pareció genialmente real.

Glam

-Y también dame panceta- Pidió la mina, rubia hasta el exceso, vestida de entrecasa y arrastrando un pendejo de dos años.
-¿Cuánto necesitás?
-Ay, no sé, negri… más o menos ese pedazo.
-¿Pero cuántas personas son para comer?- arremetió la vendedora.
En eso le sonó el celular a la rubia.
-En este momento estoy saliendo de una reunión. ¿Me podrías llamar después?- Dijo la rubia, rodeada de olor a aceitunas y chizitos.
Y yo, que escuché a tipos y a minas decir que estaban en Temperley desde un andén de Burzaco o Monte Grande, pensé que esta mentira merecía un post aparte.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Logró sorprenderme

Era mi tarde libre y me fui a comprar esa carpeta número cinco que necesito desde marzo. La mina me ofreció una de esas de cartón, negras, chotas. Le pedí una plastificada. Algo que soportara mejor el paso del tiempo y las idas y venidas. La chica recapacitó:
-Ah, vos querés así como para gente grande

lunes 31 de agosto de 2009

Estoy hecha mierda

Durante este año me creé una rutina de lunes a viernes. No varía bajo ninguna circunstancia. Me levanto 6.20 y pongo radio Mitre. Para los que no me conocen, me la paso puteando a Tenembaum. Pero cuando Ernestito no está, me siento defraudada y no hay nada que me saque de la cabeza la sensación de que el día arrancó mal, como si faltara algo. No hay Marcelo Zlotogwiazda que lo reemplace, nada que me devuelva las muletillas del maldito Tenembaum ni su sonrisa hablada. Ya sé que es un pichi, pero mis mañanas sin él son la sensación de amargura más insólita que puedo concebir. Soy un aparato.

Dato

¿Dónde me compro la remera de Zaffaroni?

Sábado

Nada mejor que aceitunas, fernet y el olor de alguien que te guste. Para mí es una combinación sanadora.

Maricona

Siempre que escucho “Los debutantes”, de Serrat, me pongo a llorar, sin importar mi éstado de ánimo previo ni donde estoy.

miércoles 15 de julio de 2009

Amo lo extraño

Hace rato que no veía a N, y ahora aparece tropezándose con la vereda.
-Hace un mes que no vengo- me dice- Gripe.
Hablamos. Le cuento que un porrín me dejó en condiciones patéticas.
-Es rarísimo- me extraño yo.
-Pero está bueno resetearse- opina, y me convida coca en botellita de vidrio.

martes 31 de marzo de 2009

Lugares comunes

Si el silencio es salud, por qué duele?
Y si vale oro es bastante caro, de todos modos.

jueves 12 de marzo de 2009

Pesadillas

Soñé que estaba en uno de los ascensores de mi laburo. Cerca de mi cabeza había muchas otras cabezas. El ascensor se paró de repente y quedamos todos con esa sensación de incomodidad. Expectantes. De repente se sintió un cimbronazo: gritamos y empezamos a caer. Me desperté y P no estaba en la cama, ese día arranqué para la mierda.
Me desperté olvidando que él se va mientras duermo.
Odio eso, más que el miedo que me dan los ascensores.

miércoles 25 de febrero de 2009

Novedosa

Cada vez estoy más aburrida fóbica callada tirada
Me aburrí del trabajo, ya renuncié a la carrera que termino este año. A veces le echo la culpa a mi viejo. "Es para él", digo, que voy a terminar la licenciatura. También suelo contar que tengo un hermano mayor que nunca terminó de cursar las materias. Pero no es para mi papá. A lo mejor en un plano sí tiene que ver con él: si no quiero dejar la cosa colgada ahí es porque tengo su mandato en la cabeza. "Hace lo que quieras, pero terminalo". Renuncié a proyectarme en esa carrera que elegí y mientras tanto hago la plancha en un trabajo al que puedo adaptarme y que no tiene mayores contratiempos que digamos.

Y estoy fóbica, bastante fóbica, y no quiero salir. Siento peligro todo el tiempo, veo cosas que me violentan y me desgarran en el deseo de llegar a casa y ver la albahaca en el balcón, a la planta de morrones, ganas de mirarlo a él que me gusta y mucho, entonces lo miro cuando se aleja en bolas, y me cuelgo mirándolo cuando me habla y a veces no lo escucho porque pienso en que el siguiente paso es morderlo, y de esa obsesión surge la obsesión de no gustarle un día
De cansarlo un día

De estar fóbica y aburrida me persigo, entonces trato de ponerle onda lo más que puedo
en el trabajo
en la familia
hasta llamé a mi abuela para su cumpleaños. Y termino dándome cuenta del ridículo, y vuelvo a sentirme una Persona Que no Está a Gusto.

Mi última gran distracción es tejer. Y me acuerdo de mi abuela que me enseñó de chiquita, y comienzo a destejer cosas para darle forma a otras. Amigos: me anoté en un curso de corte y confección.

A la mierda.

lunes 29 de diciembre de 2008

El Indio en La Plata

Que salga el indio y todo el año es carnaval!

Yo lo cargo, porque está recién separado, en ese limbo en que no sabés si llamar, si esperar, si no vas a volver a verle la cara al otro.
-Vas a cantar “debería chequear mi contestaaador”.
Nos reímos y antes de que me arruinen a mí me hago cargo de que yo voy a saltar con aquello de “boqueando y sonriendo”. Un poco sin hacernos cargo queremos que el año termine. Vamos a ver al indio a La Plata.
Queríamos entradas para el sábado pero llegamos tarde. Dimos vueltas, nos llamamos mucho por celular para decidir lo que íbamos a hacer de todos modos y ya es domingo.
-Quiero ir a sentirme una cucaracha- Me había dicho p. Hace meses que el viento no sopla mucho a favor. Vamos a sacarnos la furia.

Que salga el indio y todo el año es carnaval!

Llamo por teléfono a mi hermana: escuchá mi regalo de cumpleaños, le digo, y salto con el celular en la mano: Vamos re-dondos!
-¿Viste?
-Es impresionante- Mi hermana nunca vino -Ponelo de nuevo. Me tiento: listo, aguantá que pongo play.

Dicen que están a veinte metros del escenario. Les digo que se paren. Eso no son veinte metros, con toda la furia quince. Pero yo me quedo acá. P no quiere: cuando empiece es un bardo. El aviso se multiplica en todas las parejas aledañas. Bueno, pero al menos vamos a ver donde quedamos, insisto. La previa llega a una tensión exagerada. Al frente hay un pelado, y un agite impresionante. A la derecha –cómo no- aparece un evidentemente supercana. A la izquierda un presidiario viejo. Al frente un pibe de bigotito. Desde adelante viene un ruliento de pelo largo.
-Eh loco, aguante, la reconcha bien de su hermana!
Se encienden cincuenta sensores que lo miran. Parejitas, embarazadas, pendejos muy tranca sentados en el piso levantan las orejas.
-¡Hijos de recontra mil puta al cubo! ¿Venimos a ver al Indio o no?
-¿O no somos peronistas? Le digo a P, y en ese preciso instante el ruliento grita:
-¡Aguante Kirchner!

Nos encontramos en las pantallas de espaldas. La previa, de verdad, es exasperante. Veo al pelado, al ruliento, al cana, al pibe de bigotes. Hay mucho, pero mucho, el que no salta es militar. ¡El cana no puede ser tan evidentemente cana! Mira de costado y para abajo, que alguien le diga algo, por dios! Y no salta.

Mamá yo quiero, mamá yo quiero
Yo quiero que salga el Indio
Que salga el Indio
Que salga el Indio
Que salga el Indio y todo el año es carnaval

A las 22 y 5 es la maroma. Esas violas se llevan el mundo por delante, y si el mundo es de ricota no es menos cierto que te lleva puesto aunque seas un caballo atado a un ombú. El cuerpo me cobra mi trabajo de oficinista. Nunca muevo un dedo y ahora estoy saltando como una descontrolada desde las 19. Me agarra pánico de la asfixia. Vamos, le digo a P. El salta sonriente con “un tipo remilgado, un garabato que”. Me esfuerzo porque me mire y le ruego y ordeno:
-Sacame de acá-. Se da cuenta de que es en serio.

Nunca voy a entender cómo lo hicimos tan rápido. Ir medio descompuesta entre una masa comprimida y feliz es una experiencia que sabés que está zarpada, pero si te dicen “hacela de vuelta” no te dan ganas. En un momento me convenzo de que lo mejor es que me desmaye para salir de ahí. Alguno me ve a punto de caer y da la orden mágica: Abran! Una gran oportunidad para creer que existe algo así como la Responsabilidad Social de Masas. Así caminamos como quince metros, y cuando creo que son lo más solidario del mundo, otro muro que cuesta pasar. Llegamos al final del campo, donde se escucha y se ve jamón. Me doy vuelta, mirando al escenario, y me dispongo mágicamente a seguir saltando cuando veo a p que está descompuesto. Le digo algo que no me explico ni entonces ni ahora:
-¡Perdoname!-
El corazón le explota, aunque sobrevive. Bailamos rocanrol, pero como yo no sé bailar rocanrol lo bailamos saltando. Demasiado para la oficinista. Pasa uno que vende coca y no nos importa que la venta sea a mano armada. Pero quiero decir; en serio no nos importa.

A simple vista me da la impresión de que hay menos banderas que otras veces. A simple vista creo que vine a sentarme en el sector kinder de las plateas, hay muchos chicos con sus padres y una vieja que entró del brazo con su hijo veinteañero. En el campo está el de las muletas que siempre lo ves en el pogo de jijiji.

Lo que voy a poner así de tonto como suena son las sonrisas. A lo largo del vallado decían con megáfono: adelante chicos, con las entradas en la mano y sin perder esas caras de felicidad. Esa rompió la diferencia con los recitales en el interior. Ponele, cuando vas al interior la gente del lugar sale a pasear en auto, saca fotos, te dicen chicos, te prestan el baño y te corresponden la sonrisa. En La Plata ya estaban mucho más preocupados porque no se acampe, por los estacionamientos y por subrayar que está claro que la ciudad no está preparada para este tipo de eventos. El domingo 21 parecía que ahí no vivía nadie, estaban todos re atrincherados. Al día siguiente leí en un diario que una vieja se quejaba: “Sí, acá se rompió una botella en la puerta. Esté bien, la juntaron, pero no es el caso”. Loco, te juntaron la botella… no rompas las bolas!

La cosa estalla definitivamente con Tu infierno está encantador. El tema lo venían tocando, pero cuando arranca todos se agarran la cabeza. Yo, que no lo venía deseando, también. Tienen algo en cómo lo hacen, los tipos suenan impecable, con algo de indiscutible, enfierrados hasta los dientes.

¿Y cómo contás lo trillado? A mí me gusta. Por eso E me cuenta cuántos temas estuvo adelante, cómo terminó abrazado con un tipo en jijiji al que confundió con el hermano, y yo le presto más atención que si me estuviera hablando de problemas cardiológicos. Estuvimos alrededor de la bengala, me dice, como si fuéramos… los indios alrededor de la fogata. A mí el recital me quedó en el cuerpo hasta el 25, tenía los brazos llenos de toda la gente que me sacudió cuando salí del campo.

Las luces y las pantallas te flashean

No me da por el sectarismo, ni soy del que se vuelvan a juntar. Pero como seguro les pasa a los ortodoxos, me tira por pasar la mirada del escenario al público y disfrutar de verlo. Si eso es la futbolización, bienvenido sea.

Y sí, voy a decirlo, escuchar juguetes perdidos ahí hace que se te caiga el culo. Me siento una cucaracha con la leve sensación de ser un pensamiento.

Pero veo al tipo en el escenario. Cada vez que hable no se le va a escuchar nada, y no sé si pidió esas disculpas de siempre por la voz que no acompaña. Y claro que me pregunto qué pensará, pero no me voy a ir a comprar una revista. Me llena un poco ¿no? Siempre hay una moralina acerca del tipo que trabaja en soledad lo suyo, o que vive encerrado, o no sé qué por el estilo. Que se juzgue, o que a alguien le importe, eso no me entra. La cosa es lo que estamos pasando ahí, o sea, todo lo que no conté acá. Que sigan los recitales, en tiempos como estos quiero-necesito-me gusta- que haya carnaval. Amén.

miércoles 26 de noviembre de 2008

De mí

Dicen los señores de traje del tren: Una morocha agresiva. Entonces para ser morocha nada más hace falta tener el pelo largo y suelto (lo de agresiva no me lo explico aún)
Dice mamá: No quiero que te sientas sola.
Digo yo: Cómo duele, y me copio de una pintada que había en la estación de trenes de Llavallol.

viernes 31 de octubre de 2008

Frágil

La nena de enfrente grita que está aburrida
Si yo hubiera hecho semejante escándalo mi madre me hubiera matado
Hay cosas de las que no dudo
La palabra te sirve en tanto escape la palabra no me permite mentir la palabra te empuja hasta el suicidio.
Basta me golpeé y quiero a mi mamá

viernes 24 de octubre de 2008

Ruido de enano

Detuvo la mano un poco más allá de la mitad de camino. El papel no emitió sonido de queja. A veces parecía, pero no. En la puerta, sonido de vereda. Algunas ventajas tiene salir rápido a la calle. Aunque no importaba, si no quería salir. Eso de salir... no se estaba mal ahí. Tenía comida, espacio y tele. No se acordaba de si lo había elegido, no se acordaba mucho de nada. Alguna vez había leído sobre una gente que empezó a olvidarse todo, entonces se anotaban el nombre de las cosas. Hasta que empezaron a desconectar las letras del sentido. No era de snob, pero cuando leyó eso anotó bien grande su nombre en el pizarrón blanco. Elena. La idea era ver si el sentido desaparecía, porque su nombre le parecía una viejita de mucho cabello con raya al medio. Canoso. Siguió escribiendo el método. Era una forma de escuchar que le había sugerido su abuelo. Lo había empezado hacía cosa de un mes. No tenía objetivo, pero lo hacía convencida de que así nacen las grandes ideas, como un vómito consecuencia de algo, de los granos de choclo o de arroz que flotan en el medio. Una vez había visto en un verano a un marinero primerizo que había dejado litros de vómito en el mar. Después lo había escuchado decir: tengo que ir al médico por la digestión, porque ese arroz era de dos días antes. Y se acordaba de sus ojos saltones, su pellejo pálido, sus intentos de borrar el vómito de la comisura de los labios, de la vergüenza de su mujer.
Pero otra vez, ese ruido no era de calle. Los pasos no eran continuos, se detenían frente a la puerta. Qué raro, meditó. Será la hora en que los chicos salen de la escuela. Ese arrastrar de pies que piensan en la comida. Uy, la comida. La tía le había traído canelones. No se acuerda nunca, pensó mientras apartaba el huevo duro del relleno de verdura. De Juanjo sí que se acordaba, nunca ponía lo que a él no le gustaba cuando venía él. Porque si Juanjo no venía la tía no se quedaba a comer nunca. Pero mejor, comer sola le permitía seguir escribiendo. Y pensar, porque si tenía que llevar una conversación no podía pensar. O más bien, era tonto pensar en las conversaciones. El otro día, la tía le había dicho:
-Hablé con Marcos. Está más puto que nunca.
Y lo único que se le ocurría a ella era pensar qué mierda quiere que le conteste. La gente no debería hablar si no es esencial o divertido. Deliró proyectos de ley que condenen al que versara sobre cosas vanas, si eran maldades.
Volvió al trabajo. Volvieron los ruidos. Ufff. Se arrimó, con curiosidad disimulada, no le gustaba ser curiosa. No le gustaban los curiosos. Levemente, algo se sentía, como si se frotara un enanito, pensó, y dictaminó: sí, debe ser un enanito. Pero no se le ocurría qué era lo que podía querer un enanito justo en su puerta.
-El huevo duro.
-¿Cómo? –No le gustaba hacer preguntas.
-El huevo duro. ¿Serías tan amable de pasármelo por debajo de la puerta? –usaba un tono respetuoso.
Estuvo a punto de opinar que el huevo duro iba a despedazarse o -en el mejor de los casos- ensuciarse, pero le dio vergüenza, porque la voz imponía distancia. Pasó los restos del huevo como pudo, consideró que el enano sabía lo que hacía y volvió a su método. Los ruidos de enano frente a la puerta cesaron y afuera el aire se llenó de los ruidos de siempre.

miércoles 22 de octubre de 2008

Ellas

Bien vestidas y bien peinadas
Sin heridas

viernes 26 de septiembre de 2008

Como siempre, adieu bye bye

Mi compañera de banco en segundo año estaba escribiendo. De reojo vi que destacaba con fibras de colores la palabra "irte", y pensé: qué hermosa palabra. Antes del recreo me enteré de que era una carta para mí, en la que con esos celos femeninos que sólo pueden tener algunas minitas se explayaba sobre mis relaciones con otras minitas que ella no quería y me conminaba a tomar otra postura, o sino ya sabés lo que podés hacer: "Irte a la mierda", y así la palabra suelta -la palabra poética- se convertía en la flecha de un caminito, señalizado como andate a un lugar bien que no me importe. Un lugar donde yo no esté, digamos.
No entiendo porqué no se activa un determinado chip informativo en las relaciones que se construyen día a día de manera obligada. Falta aire. El aire que hoy dejaría pasar cualquier comentario tonto, el aire que ayude a no languidecer. Me estoy pseudo yendo de un lugar. Me voy a la mierda. Estos días son los peores. Cara de que no saben y saben. No preguntan pero se internan en cambios sutiles. No tengo ganas y me encuentro con una dureza que es lo peor y lo mejor de mí. Mi capacidad para la violencia parece estar probada. Cada uno de nosotros se cree la persona más sencilla de tratar del mundo.
-No. Habitación o cuarto. No podés decir pieza- Extracto de un almuerzo.
Me voy a la mierda, donde no me vean la cara. Un lugar que no le importa a nadie. Ahora sí, bicho bolita. Con la fobia
me sobra esconderme ya

viernes 12 de septiembre de 2008

Memoria

Y hubo un momento en que las cadenas se pudren
entonces
no estás preso pero tampoco vinculado
después
menos sonrisas y es mejor porque no fingís aunque
la soledad y sus mañas
me tocan

jueves 11 de septiembre de 2008

Basta

La vida cien por ciento pasarela. O nosotros diciendo que yo soy así y ella en cambio es asá. Que lo que yo no soporto es tal cosa cuando vienen y te dicen. No, pero lo que él tiene es que. Y que tal otra cosa –los blogs, el diario de lanata, la interné, los redondos- es, porque, desde tal momento a tal otro, tendrían que, estaría mejor si, no me cierra.
La historia es más sencilla, de una manera si te arreglás el pelo y de otra si no lo hacés.

martes 12 de agosto de 2008

Tiempo viejo

Emerger montada en la escalera mecánica. Las ruedas de un auto. La rutina es la rutina. Levantó el pie, despidiéndose de la prótesis que todavía la unía al subte. Se separó de las diez cuadras que caminaba cada mañana, del tren de cincuenta minutos y de los veinte minutos bajo tierra. Con combinación, pensó con rabia, y empezó a caminar. En el local de bolsos sacudían un plumero.

Decían que había una fórmula para la felicidad. Otra rutina inútil. Una vez le había querido comprar un plumero a su mamá y ella se había reído. Es una manera de correr la tierra de lugar, dijo.

En un sentido, era incompleto, porque las cosas que no desaparecen siempre van a parar a otro lado. Salvo que se desvanezcan, sí, que desaparezcan. Ni siquiera así. Lástima que la chica de los bolsos pase el plumero todos los días. Dio vuelta a la esquina, sin mirar a Plaza Italia. Trabajaba a dos cuadras, pero nunca la había pisado. Ahí quedaron los lapachos, el color naranja inundando y el monumento a alguien, devolviendo la ignorancia, ignorando el martes a la mañana.

En esa heladería que ahora giraba a su izquierda, heladería esquina-heladería de Palermo. Los sabores también eran poder o no poder. Zarpado o castrado. Fumar o no.

viernes 8 de agosto de 2008

Encierro

El tipo a veces entra tomándose las manos en la espalda y mirada no arrogante sino lejana.
El tipo mensajea a la gente por medio de otra gente.
El tipo nunca sé bien qué piensa

Entonces uno busca un lugar que no aparece, una locura generada pared adentro

Tiene tanto silencio el aire se ve tan ay no no se ve

Ah, pero vos tenés suerte, ése es el trabajo que yo quiero.
No creo.
Y sí, qué onda. Podés estudiar.
Y prepararme para no trabajar más.
Bueno, alguna vez algo harás en la semana, algo, una cosa.
No. Lo que digo es que conseguir trabajo después de esto me va a costar el triple.
Dejalo ahí.

Adentro de una oficina sin aire.

De repente alguno pregunta quién es wanda nara.

jueves 24 de julio de 2008

Artista

Fui a su casa durante más de ocho años. Mi vieja me decía vos no sabés el maestro que tenés. Pero había algo entre los dos que chocaba. Como una tensión. Casi una década hasta no ir más.
Lo llamé una vez por teléfono y me trató mal, así que corté todo.
Hace algunos meses me mudé a la vuelta de su casa. Desde entonces evado pasar por ahí. Doy una vuelta manzana rara.
El otro día me fui a comer una pizza con P. a un bar de viejos que nos gusta. Ahí van parejas de treinta y largos. Medio hechos mierda, con los pibes, con gorritas. Mujeres de rollos, mal teñidas, muy pintadas.
El mozo sabe todo lo que pasa con media mirada.
Y entró él y cuando salió me dijo
No!
Hace años que no te veo
Y me abrazó.
Me re cagó, le dije a P cuando volvimos a sentarnos.